Antes eran 3 jugadores; luego se multiplicaron a 6; transcurrieron más de un lustro y se incrementaron a 15; y años después a 22 y en la actualidad es prácticamente es el 90% y más de los ecuatorianos que tienen que atravesar el océano para vestir la tricolor.
Y este cálculo rápido realizado a partir de este nuevo siglo (2000 hacia adelante) de como fue creciendo “la migración de futbolistas al exterior”. Es un progreso, una evolución que ha tenido el balompié nacional tanto para jugadores que tienen como objetivo jugar en otros países, por prestigio deportivo y tener sustento económico para su futuro. Para Ecuador como país mostrar el trabajo de las canteras de los clubes y de las selecciones menores y lo está logrando y por tal motivo se ven los resultados a jugadores en las grandes ligas y sobre todo en la lista de convocados a la selección, no en las últimas sino desde temporadas pasadas, donde detallamos que en un 85 – 90% son legionarios y contados con los dedos de la mano lo que militan en nuestro campeonato.
Pero, no todo es perfecto en el mundo y en el fútbol específicamente, “está exportación de futbolistas ecuatorianos” está atrayendo un problema al balompié nacional. El famoso tema de la altitud de Quito y sus 2.800 metros sobre el nivel del mar, que en años anteriores las selecciones que visitaban la capital de la República “temía y aún temen” por algo se ve que llegan con tanques de oxígeno, implementos para combatir la altura o simplemente utilizando la ciencia médica arriban el mismo día o 5 días antes.
Y la pregunta del millón que se nos viene en la mente. ¿Y a los jugadores ecuatorianos – la gran mayoría – que vienen del “viejo continente” y de otras partes de Sudamérica, que ya no están acostumbrados a jugar a esa altitud, el afecta lo mismo o quizás más?
La respuesta lo tienen los propios futbolistas que sienten ellos (seguramente dirán que se debe jugar con todos los factores), y los especialistas darán sus recomendaciones, indicaciones y pautas para combatir los efectos de jugar en la altura. Sin embargo, el rendimiento de la selección ecuatoriana (especialmente en este último encuentro del empate sin goles ante Paraguay) fue notorio como algunos jugadores sintieron el cansancio físico, se guardaban energías para soportar los 90 minutos y en el caso de los extremos/aleros, mediapuntas no desempeñaban todo su potencial. No creo que sea por desgano; falta de actitud o capacidad, ya que los vemos como se desempeñan en sus clubes jornada a jornada, además, han dicho que vestir la tricolor es lo que más desea un futbolista.
Pasa más por un tema fisiológico que el cuerpo de la persona ya no está acostumbrado a esa falta de oxígeno, causando en algunos casos ahogo y el cansancio normal que provoca la altitud de una ciudad y sumado a que llegan de un largo trayecto (en algunos casos más de 12 horas de viaje), se bajan de avión y directamente a entrenar un par de días y a la cancha, el desgaste físico e incluso mental puede causar estragos y se ve reflejado en el rendimiento de cada uno de los jugadores, que se esfuerzan sin duda, pero el a veces el cuerpo puede más y dice ya basta.
Si bien el futbolista profesional no puede dejar de jugar, porqué es su profesión y vocación y por eso les pagan para que sea un entretenimiento al público, además hoy en día se está convirtiendo en un negocio que demanda que más partidos se jueguen proporciona mayores réditos económicos para la industria deportiva (clubes, selecciones, jugadores e hinchas).
¿Las soluciones? Jugar menos no es viable por todo lo que hemos mencionado que hoy más partidos son igual a mayor ganancia económica. Pero, se puede aliviar algo ese desgaste físico de los jugadores por el tema de la altitud, mudándose a otras sedes, donde no exista mayores complicaciones físicas y los jugadores ecuatorianos lleguen más acoplados y puedan rendir mejor. Me van a decir, si se juega en la costa, están las altas temperaturas; la humedad; y otros condicionantes, si es verdad, pero con una buena hidratación y cuidados pertinentes se puede evaluar si es mismo la altura capitalina lo que hace que el rendimiento de los tricolores baje u otra situación.
Igualmente la FIFA, la Conmebol y la UEFA podrían estudiar la posibilidad que las Eliminatorias en todas las Asociaciones antes mencionadas, se jueguen “estilo Copa América o Eurocopa”, es decir en un par de meses (por decir únicamente pensando en voz alta), en todo el mes de junio unos 5 – 7 partidos y posteriormente en el mes de noviembre los restantes, así los jugadores no tienen que desplazarse mucho de sus lugares donde juegan regularmente hacia sus países para juntarse a la selección y evitar en algo el trajín que significa los trayectos de ir – venir por unos días y luego regresar. Para los seleccionadores saben que tienen un mes entero para entrenar e ir conociéndolos a sus jugadores y familizandose con las ideas que pretenden con sus equipos y así hasta desarrollar un mejor juego.
En el caso puntual del fútbol ecuatoriano durante estos meses donde la selección esté en plena competencia, el torneo local puede seguir su marcha, ya que hemos visto que la mayoría de los jugadores convocados son de afuera y así tampoco existe el problema de falta de ritmo para los futbolistas del medio local. Y el futbolero durante estos meses, puede escoger inclusive lo que más le apasiona, sus equipos o la selección o ambas cosas, ya que para un amante del fútbol tener partidos a mil se convierte en un placer. Mientras que para los jugadores al tener que juntarse únicamente dos veces al año como máximo y jugar en un hábitat y condiciones como vienen desarrollándose regularmente y seguramente se sentirán más cómodos y pueden rendir mejor con la querida tricolor.
Como dijo el DT de Ecuador, Sebastián Beccacece, “la altura ya no es una ventaja” y por tal motivo hay por qué no buscar otros escenarios y soluciones para que ese factor no les afecte a los tricolores y puedan demostrar su 100% de capacidades futbolísticas, que poseen, pero la memoria fisiológica de la altitud “les están metiendo un autogol” y opacando sus condiciones. Porqué en Ecuador hay talento de altura.